¿En qué me tengo que fijar antes de salir con él?

Unos meses antes de que empezar a salir con mi novio, estaba harta de quedar con chicos y que luego fuera mal. Mis experiencias anteriores habían sido un desastre. Entonces me puse a pensar qué era lo que buscaba en un chico (ya sé que suena un poco cursi) y pensé en hacer algo que me ayudara a comprender mi frustración, yo sabía que me merecía algo más, algo mejor. Entonces decidí hacer una lista de cualidades que no le podían faltar: generoso, trabajador, honesto, seguro de sí mismo…

Me di cuenta de que eran cosas importantes pero, en el fondo, tenía que haber algo que no estaba teniendo en cuenta…

Esta misma semana leí un artículo que decía que la característica más valorada en una pareja era la de saber que te apoyará en los malos momentos. Y entonces me encontré con la respuesta: ¿Podría yo sufrir con él? ¿Podría él estar a mi lado cuando me tocara sufrir a mí? Al principio de una relación todo es muy bonito y hacer cosas por la otra persona sale fácil, pero conforme pasa el tiempo y la emoción disminuye, va costando más. A veces en la vida se nos presentan situaciones muy duras. ¿Y quién quiere casarse con alguien que a la menor dificultad seria, piensa en salir corriendo?

La frase “en las buenas y en las malas” resume muy bien lo que quiero decir. Y me cuestiono también cuántas parejas que llegan al altar son conscientes del paso que están dando. No puedo pensar en ningún matrimonio que conozca que no haya pasado por momentos difíciles. Mi padre, por ejemplo, sufrió una encefalitis viral en 2001 y quedó con daño cerebral. De repente, mi madre se quedó al frente de la familia con mi padre enfermo y siete hijos pequeños. Seguramente que ese no era el futuro que ella estaba imaginando el día de su boda, pero cuando éste llegó, lo aceptó y ese sufrimiento le hizo más fuerte.

Pero… ¿cómo se puede saber si el otro será capaz de llegar a hacer eso por ti? Sobre todo si no ha tenido la oportunidad de pasar por algo así nunca. A mí se me ocurren algunas ideas…

Sería interesante pensar en cómo él ha superado en el pasado los problemas con otras personas. Cómo ha reaccionado ante situaciones difíciles o inesperadas. Si eso lo ha sabido compartir, le ha hecho más fuerte, o, por el contrario, si se ha aislado o encerrado en su sufrimiento. Incluso vale pensar si ha servido de apoyo a otros…

Si alguna vez se ha distanciado por algún motivo de sus amigos o de algún familiar. Ver si ha dado el primer paso para acercarse, intentado mejorar la relación, a pesar de que tal vez la otra persona no se haya esforzado demasiado…

También puedes observar cómo suele llevar las dificultades del día a día, en las pequeñas cosas. ¿Trata de animarte cuando te sientes triste o agobiada? ¿Te ayuda a buscar soluciones? ¿Intenta sacar lo mejor de una mala situación? Puedes preguntarte, si a pesar de sentirse cansado, es capaz de mostrarse interesado por ti, de escucharte, de hacer algo por ti aunque quizás no le apetezca en ese momento. O si después de un mal día, te sientes acompañada, apoyada y segura en su presencia.

Preguntarte si es capaz de sacar algo de tiempo para acompañar también a algún amigo que no lo esté pasando bien. Si es capaz de anteponer las necesidades de otros a las suyas…

Y, por último, no podemos olvidar la importancia del buen humor en toda relación. Asegúrate de que puedes reírte de los problemas con él. Esto puede ser de gran ayuda… ¡No podemos subestimarla!