Soy la mujer más feliz del mundo

Una historia preciosa que sólo acaba de empezar. Lo conocí con 16 años, él era amigo de mi mejor amiga y además iba a clase de mi hermano. A mí me gustó desde que lo vi. Nos hicimos amigos y empezamos a quedar frecuentemente en grupo durante 2 años. Aunque yo notaba que le gustaba y me pidió salir, yo le veía demasiado inmaduro aún y además yo iba a estudiar en una universidad distinta y en la otra punta de España. Nos quedamos como buenos amigos y nos veíamos en vacaciones con todos los del grupo. En la Universidad conocí a un chico que me gustó mucho pero me hizo pasarla mal, es el típico prepotente que sólo piensa en sí mismo además de ligón e incluso maleducado. Pero así es el enamoramiento. no eliges de quien te enamoras, afortunadamente pasaron unas serie de cosas que hicieron que me alejará definitivamente de él. Y allí estaba...mi mejor amigo. Le conté toda la historia. Ese verano montó un camino de Santiago con amigos de los dos, sólo porque yo le comenté que me apetecía. Incluso se dejó barba porque sabía que lo prefería.Ya notaba que algo pasaba. Me cuido muchísimo quedándose conmigo en las etapas más duras del camino, curándome las heridas. tapándome cuando me quedaba dormida y charlando durante horas, Recordamos nuestra adolescencia y muchas cosas que habíamos pasado juntos, incluyendo nuestra historia y como a pesar de todo el tiempo y las circunstancias habíamos seguido siendo muy buenos amigos. ¿Cómo no serlo? pensaba yo, si es el chico más alegre, respetuoso, bueno , guapo, sincero, honesto y bondadoso que conozco. Me pidió salir y, tonta de mí, le dije que no. Que seguía enamorada del imbécil aquél que me había roto hace unos meses el corazón. Podría haberme mandado a paseo, porque por segunda vez le rechacé. Insistió en seguir hablando mucho conmigo cuando empezamos de nuevo ya el tercer curso de universidad. Tuve oportunidad de hablar mucho con él y darme cuenta de lo tantísimo que me quería y cómo no me había olvidado durante estos años que él estaba fuera y yo también. Y cómo al intentar algo con otras chicas, algo le decía que no eran como yo. Les faltaba el "algo" como él me dice. Me conquistó durante esos meses en los que insistió y aceptó no ser más que mi amigo, escuchándome cuando lo necesitaba y conociéndonos más aún que antes. Cuando un día le llame para pedirle que saliera conmigo, se quedó sin voz y desde ese momento soy la mujer más feliz del mundo. Si tienes la suerte de encontrar a alguien así, habrás encontrado la suerte de tu vida. Yo doy muchísimas gracias por tenerlo, porque es la persona que sé que me va a hacer y me hace más feliz. Quien no te trate como te mereces, no vale la pena ni para tomar un café, ese es mi consejo ¡suerte! Y si quieres a alguien que valga la pena lucha por valertú también. Eso es lo más importante, que no te vendan otro cuento.:) Esperarlo sí que valió la pena!